Milagros Ruiz Barroeta

El problema no es cuánto trabajas, es la improvisación: De emprendedor reactivo a proactivo

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El problema no es cuánto trabajas, es la improvisación: De emprendedor reactivo a proactivo

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«Es que vas tirando… y esto no es una estrategia de negocio, y menos cuando quieres emprender» 👩🏻‍💻

Esta frase resume perfectamente el punto de inflexión en el que se encuentran muchos emprendedores.

Trabajan, facturan algo, sobreviven… pero no construyen. Y hay una diferencia enorme entre las dos cosas.

En una sesión de mentoría reciente, saltó precisamente este tema.

Una persona con talento, conocimientos técnicos y, sí, algunos proyectos cocinándose, pequeñas experiencias que le han ido surgiendo… pero con un problema de fondo: no se enfoca en generar estructura, está desenfocada generando solo actividad.

Y esa diferencia, aunque sutil en el día a día, es la que determina si dentro de tres años habrás construido algo sólido o seguirás improvisando.
De esto hablaremos hoy…

¿A qué llamo el síndrome del que va tirando?

Te planteo el escenario:

  • Aceptas proyectos que no tienen nada que ver con el área en donde deseas enfocar tu emprendimiento, simplemente porque pagan
  • Respondes a solicitudes casuales que te quitan tiempo, sin una estrategia clara… como vaya viniendo, vamos viendo
  • No buscas generar un flujo de dinero recurrente, sino ingresos pequeños y puntuales
  • No tienes una oferta de servicios definida porque no ha habido tiempo para ello.

Si te sientes identificado, lo que está definiendo tu situación actual es que… trabajas PARA tu negocio, pero nunca trabajas EN tu negocio.

Y si has asentido con la cabeza en al menos tres de estos puntos, estás en modo reactivo.

Ojo, que pasa mucho, pero este modo no es el que te va a ayudar a consolidar el negocio.

La buena noticia es que tiene solución. Pero requiere una decisión consciente: dejar de apagar fuegos para empezar a construir estructura.

Los dos escenarios del emprendedor 

Para una persona que desea emprender y ha caído en la trampa de la reactividad continua, yo veo dos escenarios posibles dadas las circunstancias del entorno:

El escenario en el que estás ahora, que vas tirando y vas tirando… o montar un negocio que sea sostenible en el tiempo.

No hay un escenario mejor o peor en abstracto. Hay uno que te lleva a dónde quieres ir y otro que te mantiene en el mismo sitio.

La pregunta es: ¿cuál estás eligiendo?

Escenario A: El modo reactivo

  • Respondes a lo que viene
  • Aceptas proyectos diversos fuera de tu foco
  • Dispersas esfuerzos en múltiples direcciones
  • Ingresos variables e impredecibles
  • Siempre estás apagando fuegos

Escenario B: El modo proactivo

  • Defines servicios específicos para sectores concretos
  • Creas contenido estratégico para atraer clientes
  • Construyes una estructura de negocio sostenible
  • Generas ingresos recurrentes y escalables
  • Trabajas con intención, no por inercia

Ahora bien… aplica la introspección y pregúntate con mucha honestidad: ¿en qué escenario estás? ¿A, B, o un mix de ambos?

¿Cómo dejar de ser reactivo y convertirme en proactivo?

Sé lo que estás pensando: Claro, muy bonito todo esto de parar y reflexionar… pero yo tengo facturas que pagar.

Y tienes razón. La realidad es que no todos llegan al modo reactivo por las mismas razones.

Están los que NECESITAN ir tirando: Porque tienen familia, porque las facturas no esperan, porque salir de un empleo para emprender implica aceptar proyectos que pagan HOY, aunque no sean tu especialidad. Este es un escenario válido y comprensible.

Y están los que NO CREEN en la estructura: Personas que piensan que organizarse formalmente es perder tiempo, que prefieren la flexibilidad absoluta, que ven la estrategia como algo rígido o innecesario. Para ellos, el caos se siente como libertad.

Si estás en el primer grupo, este mensaje es para ti: no tienes que elegir entre facturar HOY y construir MAÑANA. Puedes hacer ambas cosas, pero necesitas un plan.

Si estás en el segundo grupo, te pido que consideres esto: la improvisación funciona… hasta que deja de funcionar.

Y cuando eso pasa, no hay red de seguridad.

La propuesta no es que dejes todo y te encierres una semana a hacer estrategia. Eso es irreal y contraproducente.

La propuesta es que dediques 2-3 horas a la semana (sí, solo eso) a trabajar EN tu negocio mientras sigues trabajando PARA tu negocio.

Ejercicio para pasar de emprendedor (a) reactivo a proactivo 🙂

Aquí va el ejercicio que te propongo.

Paso 1: Introspección

Saca papel y boli (o abre un documento o usas la IA para contarle y que te eche un cable) y responde con honestidad:

  • ¿Cuántos proyectos diferentes has hecho en los últimos 3 meses? Escríbelos todos.
  • De esos proyectos, ¿cuántos están alineados con donde quieres estar dentro de 1 año? Márcalos.
  • ¿Qué porcentaje de tu tiempo dedicas a estrategia vs. ejecución? Anótalo honestamente (nadie te ve).
  • Si alguien te pregunta ¿a qué te dedicas?, ¿puedes responder en una frase clara? Si tu respuesta empieza con que hago varias cosas… o depende…, ahí tienes una señal.
  • ¿Cuándo fue la última vez que dijiste NO a un proyecto porque no encajaba con tu estrategia? (ojo que sé que probablemente no tienes estrategia, pero ahí está la cosa)

emprendedor reactivo a proactivo

Esto es importante que lo hagas, porque una vez que sabes dónde estás realmente (no donde te gustaría estar, ni donde le dices a la gente que estás), puedes trazar una ruta realista hacia donde quieres ir (spoiler: esto se llama Visión).

Y esa ruta no requiere que abandones tus ingresos actuales.

Requiere que empieces a construir, aunque sea poco a poco, la estructura que te permitirá elegir proyectos en lugar de aceptarlos por necesidad.

Ahora bien, seamos claros: construir esa estructura mientras facturas no es fácil.

Por eso te dejo esta idea de plan de acción que puede ayudarte una vez haya reconocido y entendido tu momento actual

Paso 2: Plan de acción: 5 pasos para hacer la transición

La transición de reactivo a proactivo no ocurre de la noche a la mañana. Pero sí puede empezar hoy. Estos son los pasos que trabajo con mis mentees:

1. Define tu línea de servicios (máximo 2-3)

No puedes ser todo para todos. Escoge los servicios donde realmente aportas valor diferencial y donde quieres posicionarte. 

Define tu modelo de negocio con claridad. Un producto/servicio bien definido es más fácil de vender, de comunicar y de escalar.

2. Identifica tu cliente ideal

A veces tu cliente ideal no es quien imaginas. Observa quién ya te está comprando o recomendando, y construye desde ahí, oa quién le has contado de tu proyecto y se ha sentido atraído por él.

3. Optimiza tu presencia en LinkedIn si estás en B2B

Si trabajas en B2B, LinkedIn no es opcional. Pero no basta con tener perfil. Necesitas:

  • Un titular que comunique qué problema resuelves
  • Un extracto que hable de tu cliente, no solo de ti
  • Contenido regular que demuestre tu expertise
  • Proactividad: conectar y conversar, no solo publicar
4. Aplica la regla de los 2 deberes

Puedes tener 15 deberes, pero tú no vas a hacer los 15. Escoges dos deberes y los haces.

Esta es una de las claves que más impacto tiene en mis sesiones de mentoría. La lista infinita de tareas paraliza. La lista de dos tareas se ejecuta.

Cada semana, identifica las dos acciones que más van a mover la aguja de tu negocio. Y hazlas. Sin excusas, sin posponer…

5. Construye tu ecosistema de marca

Una estructura de negocio sostenible necesita coherencia entre tu marca personal y tus proyectos comerciales. Como explico en mi artículo sobre autenticidad y coherencia profesional, la marca personal es la base sólida que permanece aunque cambien los servicios o proyectos.

Tu ecosistema puede incluir: marca personal (tu nombre), marca comercial (para servicios B2B) y plataforma de recursos (formaciones, herramientas). Pero todo debe conectar y reforzarse mutuamente, inlcuyendo la identidad visual y de comunicación.

La pregunta que debes hacerte …

La diferencia entre un emprendedor que va tirando y uno que construye un negocio sostenible está en una decisión: pasar de la reactividad a la proactividad.

No es fácil.

Requiere decir NO a oportunidades que pagan pero dispersan.

Demandan invertir tiempo en estrategia cuando sientes que deberías estar facturando.

Necesitan disciplina para mantener el foco cuando todo a tu alrededor pide tu atención.

Pero la pregunta que debes hacerte es simple:

¿Dónde quieres estar dentro de tres años?

Si quieres profundizar en cómo estructurar tu emprendimiento, te recomiendo revisar mis 15 tips para emprender un negocio con éxito y entender qué diferencia el QUÉ haces, del CÓMO y del POR QUÉ.

La decisión, como siempre, es tuya. Pasa de ser emprendedor (a) reactivo a proactivo

¿Necesitas ayuda para pasar de emprendedor (a) reactivo a proactivo??

Si te has reconocido en el modo reactivo y quieres construir un negocio con estructura, puedo ayudarte. En mi mentoría para emprendedores trabajamos exactamente esto: definir tu línea de servicios, identificar tu cliente ideal, y construir el plan de acción que te lleve emprendedor (a) reactivo a proactivo.

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Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Cómo pasar de freelance a emprendedor?

Para pasar de freelance a emprendedor necesitas dejar de vender tu tiempo por proyectos y empezar a construir estructura. Esto implica: definir servicios específicos (máximo 2-3), identificar tu cliente ideal, crear sistemas escalables y trabajar EN tu negocio, no solo PARA tu negocio. La clave está en generar ingresos recurrentes y construir una propuesta de valor diferenciada.

¿Qué se necesita para ser un emprendedor digital?

Ser emprendedor digital requiere más que conocimientos técnicos. Necesitas: una propuesta de valor clara, un cliente ideal bien definido, presencia digital estratégica (especialmente LinkedIn si trabajas en B2B), capacidad de decir «no» a proyectos que dispersan tu enfoque, y disciplina para trabajar en la estrategia mientras sigues facturando. La tecnología es la herramienta, pero la estructura de negocio es el cimiento.

¿Qué es el enfoque proactivo en el emprendimiento?

El enfoque proactivo significa trabajar con intención estratégica en lugar de reaccionar a lo que viene. Un emprendedor proactivo define sus servicios específicos, crea contenido para atraer clientes ideales, construye estructura sostenible y genera ingresos recurrentes. No espera a que lleguen oportunidades: las crea de forma deliberada y alineada con su visión de negocio.

¿Cuál es la diferencia entre ser proactivo y reactivo en los negocios?

En los negocios, el modo reactivo genera ingresos variables, dispersión de esfuerzos y dependencia de oportunidades casuales. El modo proactivo construye ingresos recurrentes, posicionamiento claro y clientes que llegan por tu propuesta de valor, no por casualidad. Uno te hace sobrevivir, el otro te permite crecer de forma sostenible.

¿Qué es un emprendedor proactivo?

Un emprendedor proactivo es quien toma las riendas de su negocio en lugar de dejarse llevar por las circunstancias. Define servicios específicos para sectores concretos, invierte tiempo en estrategia aunque tenga que facturar, dice «no» a proyectos que no encajan con su visión, y construye estructura deliberadamente. No improvisa: ejecuta un plan.

¿Es mejor ser emprendedor (a) proactivo o reactivo?

Depende de tu objetivo. Si necesitas sobrevivir hoy y pagar facturas urgentes, el modo reactivo puede ser necesario temporalmente. Pero si quieres construir un negocio sostenible que crezca sin depender de tu tiempo por proyectos casuales, necesitas ser proactivo. Lo ideal es combinar ambos: facturar hoy (reactivo selectivo) mientras construyes estructura (proactivo estratégico).

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