Esta semana me pasó algo que tenía que escribir. No es la primera vez que ocurre, pero esta vez sentí que no podía dejarlo pasar sin reflexionarlo en voz alta.
Estaba hablando con un empresario, y en un momento de la conversación me doy cuenta de que llevaba varios minutos describiéndome una nueva normativa que le afectaba, y toda su energía estaba puesta en lo injusto que le parecía, en lo mal momento que llegaba, en lo complicado que iba a ser cumplirla.
Ninguna pregunta sobre qué podía hacer con ello… Solo resistencia.
Y pensé… «Entiendo su frustración, pero cuánta energía desperdiciada en pelearse con algo que simplemente está ahí»
Y este encuentro me trajo una reflexión que quiero compartir contigo hoy.
El entorno no se controla. Y eso no es el problema.
Cuando decides tener un negocio, firmas un contrato implícito con la realidad, es decir, habrá cosas que podrás manejar y cosas que simplemente estarán ahí, inamovibles.
Ejemplo: Las leyes, las normativas, los sistemas impositivos… no dependen de ti. No los diseñaste, no los votaste, y desde luego no puedes ignorarlos.
Por tanto, la única pregunta que cabe es…. ¿Qué haces con ellos?
Porque hay dos formas de vivir esa realidad.
- La primera es verla como una carga, con lo cual buscas cumplir lo mínimo, salir del paso y seguir, o
- la segunda forma que pasa por preguntarte algo diferente:
Si de todas formas voy a tener que invertir tiempo y recursos en esto, ¿qué más puedo sacar de ello?
La inversión ya está hecha. Lo que cambia es lo que aprovechas.
Toda obligación regulatoria, normativa o legal implica inversión. Eso es un hecho.
Pero esa inversión va a ocurrir de todas maneras, tanto si la vives con resistencia como si la vives con intención.
Entonces la decisión real no es si invertir o no.
Es qué haces mientras inviertes. Te doy ejemplos:
- Una normativa laboral puede ser el momento para revisar cómo está funcionando realmente tu equipo.
- La exigencia de calidad puede obligarte a documentar procesos que llevabas años haciendo de memoria, y en ese proceso descubrir ineficiencias que te estaban costando dinero en silencio.
- Una nueva regulación fiscal puede ser la excusa que necesitabas para ordenar tu modelo de negocio.
Cumplir es el mínimo. Aprovechar es donde está la ventaja.
Lo que el líder siente, el equipo lo vive.
Hay algo que tendemos a subestimar… nuestro estado mental como líderes es completamente contagioso.
Cuando quien dirige una empresa vive cada obligación externa como una amenaza, ese malestar no se queda en el despacho.
Se filtra en las conversaciones, en las reuniones, en el tono con el que se explican los cambios.
- Y un equipo que percibe que su líder nada siempre contra corriente acaba desmotivado.
- Y un equipo desmotivado es un equipo improductivo.
- Y la improductividad impacta en los resultados.
- Y los malos resultados generan más frustración.
La espiral se alimenta sola… sí, empezó contigo.
Por eso, el cambio de mentalidad no es solo una cuestión de bienestar personal. Es una decisión estratégica.
Aceptar no es rendirse. Es elegir dónde pones la energía.
Aceptar que tienes un negocio que elegiste, que ese camino incluye reglas que no diseñaste, y que eso no va a cambiar… no es una derrota. Es madurez empresarial.
Desde esa aceptación real puedes dejar de gastar energía en resistir lo inamovible y empezar a preguntarte cosas más interesantes: ¿cómo hago que esto trabaje para mí? ¿Qué oportunidad hay aquí que todavía no estoy viendo?
Las leyes no van a desaparecer. Siempre habrá normativas nuevas, requisitos actualizados, sistemas que cumplir.
Es tan inevitable como que las personas necesitan comer.
Y precisamente por eso, quienes aprendan a convertir la obligación en oportunidad tendrán siempre una ventaja sobre quienes sigan viviéndola como condena.
Recuerda: El cambio no está en el entorno. Está en la mentalidad con la que decides mirarlo.
¿Hay alguna normativa o exigencia en tu negocio que llevas tiempo viviendo como carga y que podrías empezar a ver de otra manera?
Me encantaría leer tu reflexión en los comentarios.

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Ayudo a pymes, profesionales y emprendedores a diseñar modelos de negocio coherentes y rentables, integrando estrategia humana y tecnología (Human + AI Strategy).
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